jueves, 9 de julio de 2009

¿Ahora qué?


Patético, patético, patético, 1000 veces patético.
No peleaste, por ello patético.
No hablaste, por ello patético.
Lo tragaste, por ello patético.
Solo miraste, por ello patético.
Te lamentas, por ello patético.
Aún sufres, ¡eres patético!
Por eso y 1000 razones más eres patético.

Tuviste la oportunidad, una de esas que no se repiten y aún así la dejaste caer al suelo.
Todo lo tuviste y por miedo, no lo tomaste.
Y ahora crees que puedes resolver el inmenso problema que tú mismo creaste y en el que sólo tú te metiste.
Eso es patético.

Tomaste una rosa, la cual prometiste mantener con vida. Esa rosa es la misma que ayer despojaste de sus pétalos de un solo golpe a causa de un estúpido instinto. Es a la misma que hoy quieres devolver su belleza y de la cual sólo restan sus espinas incrustadas en tus manos. Patético.

Ni siquiera eres capaz de pensar en una metáfora decente. Elegiste un simple cliché que le arrebata la poca seriedad que hay en tus palabras. Aún más patético.

Tu mismo te insultas. ¿Qué tan patético es eso? Si tu mismo te menosprecias ¿cómo piensas salir adelante?
Te mientes a ti mismo… patético. Y peor aún, te crees. ¡Que estúpido!
Pero eso no es todo, todavía hay algo aún más grande. Lo peor de todo es que él no tiene nada que ver y como si fuera poco a nadie le importa.
El problema eres tú.

-- Carajo. Soy patético…

domingo, 21 de junio de 2009

Fiel esclavo


Espejo, leal y honesto esclavo
Nos muestras lo que ves, lo que somos.
Nos cuentas con detalle tu perspectiva
Nos hablas, más no contabas con que nosotros sólo escuchamos con los ojos.
Nos dices sin miedo lo que tienes que decir, pero vemos lo que queremos escuchar.
Pobre esclavo.
Nos ofreces honestidad y las volvemos mentiras,
No sabemos apreciar todo lo que eres.
Perdón por ser tan ciego.

Sin embargo, te agradezco tu apoyo y tus frases de aliento.
Recuerdo cuando me decías “Te ves bien ¡más que bien!” o también aquella tarde que susurraste “seca tus ojos, no lo vale”.
Siempre has estado allí, en la vanidad y en la profundidad.
No sólo muestras, también actúas.
Me has visto crecer, cambiar, reír, llorar.
Tú mientras tanto pareces ser inmutable, no envejeces, pero pienso que creces, al menos tu sabiduría lo hace.
¡Ja! Suena estúpido, lo sé, pero se que eres sabio, siempre objetivo y estable, detallista, analítico e imparcial.
Como tú no existe persona en la tierra y sin embargo no tienes poder alguno.

Pobre esclavo, ese es tu injusto destino.
Siento pena por ti.
Perdona pero lo admito:
Soy un poco egoísta y vanidoso, incluso egocéntrico.
Por ello como mi fiel esclavo permanecerás
Y me alegro por ello.

Conversar


Gritar en silencio.
Hablando con labios sellados y ojos bien abiertos.
Te tengo justo enfrente,
Pero aún sí no me entiendes.
No pido mucho y sin embargo no me das nada.
Tanto que quiero decir, pero es tan patético que me digo no vale la pena.
Así que cierro la boca, más no los ojos
Ellos no me dejan mentir,
No saben mentir.
Este es un consejo que deberías escuchar con atención:
“No escuches mis palabras… Escucha mi mirada”

viernes, 15 de mayo de 2009

Por última vez


-¡Estoy harto de que me digas que hacer! ¡¿Por qué no me puedes dejar en paz?!
Apreté el puño tanto como pude y lo dirigí a su rostro. El estallido fue impresionante, nunca había escuchado un estruendo como ese en mi vida, y solo yo se que no deseo volver a hacerlo en lo que me resta en este mundo. Mi mano sangraba a través de cada nudillo, pero no me importó; era demasiado tarde para cambiar lo que ocurrió momentos antes. Miré al suelo y allí estaba, rendido a mis pies, indefenso y destrozado.
-Que desastre – pensé. Mañana recogeré los restos, ahora no puedo verlo a los ojos. - Y salí de la habitación.
-Se lo merecía- me dije a mi mismo y no pude contener una pequeña mueca similar a una sonrisa.
Detrás de mí yacía la habitación vacía tal como la encontré. Sólo una insignificante diferencia a mi entrada; un espejo incompleto y trozos de cristal por el suelo, victimas de la violencia. Reflejaban el poco brillo de la luna que entraba por la ventana entrecerrada, parecían llorar y sangrar resignados.

miércoles, 29 de abril de 2009

Whatever helps you sleep at night


Unfortunately saying those words, don’t take the need to hear them with it. At the moment when the day looses its shining, I remain attentive to the darkness, waiting and hoping for the wind to whisper me softly: “Whatever helps you sleep at night”, and finally, sleep.

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Note: I felt like I had a lot to write under this title, however and I'm not sure why, this was all that I was able to. May be it isn't much, but when I read it again, I realize that it was almost exactly what I wanted to put down in words.
Why did I do it in english? 3 reasons. 1° because I think that I need to practice it. 2° just for fun and 3° because I can't write in french yet.

domingo, 12 de abril de 2009

Una crónica inconclusa


Sol brillante en lo alto, debajo y a lo largo una brisa fresca y seca a la vez, música repetitiva y conocida en el ambiente, gente extraña y excéntrica por doquier; una imagen cualquiera habitando en una mente cualquiera.
Mis ojos en un eterno movimiento, buscando algo que no esperaban encontrar y que se mantenía de ese modo. El sol en su propio movimiento recorría el cielo de un lado a otro, al igual que las aves y el agua. Por un tiempo el pensamiento se volvió mero capricho, y decidí cambiar el calor seco por uno más húmedo. Entre en él, la visión se entorpeció y la respiración debió convertirse en profunda y lenta al igual que en un sueño. Al sentir el peso del mundo sobre mí, volví a la realidad con un golpe frío sobre el cuerpo, y caminé hacia el exterior una vez más.
La luna hizo su entrada triunfal acompañada de algunas de las ya memorizadas estrellas; sólo que esta vez trajeron consigo una brisa refrescante y una tranquilidad que ya hacia falta en mí. Pasé la noche como cualquier otra, con imágenes cualesquiera en mi inconciencia, las cuales se disiparon con el sonido estridente y molesto provenientes de un celular que anunciaba el inicio de un nuevo día más allá de la habitación.
La rutina de unas horas antes fue la misma del nuevo día, las mismas personas, el mismo lugar, las mismas actividades. Los números del celular avanzaban constantemente hasta marcar la hora en que el sol ha pasado tres cuartos de su avanzar repetitivo. Un error de cálculo nos llevó a retirarnos para no desfallecer a la vista del público y así lo hicimos. El momento decisivo se creó debido a un acto amable y desinteresado; me rezagué apenas unos minutos con la promesa de encontrarnos en unos instantes. Caminé al lado contrario hacia el pequeño “Poseidón” donde a unos metros de distancia una mirada escondida detrás de lentes de sol se clavo en mis ojos. A la mirada la siguió el cuerpo para detenerse frente a mí. Una voz curiosamente tranquila y relajada se hizo escuchar para establecer una conversación tan directa como imprecisa. Al parecer mi nombre no importaba en ese momento; no estoy seguro que era lo que importaba, pero el sol y el hambre me permitieron no prestarle mucha importancia. La pequeña plática continuó con la mención de un avistamiento el día anterior y la incertidumbre de la repetición del mismo. La respuesta que recibió fue vaga, tanto por diversión como por duda; a cambió recibí una sonrisa incrédula y la promesa vacía de volvernos a ver. Tomé lo que fui a buscar y me retire del lugar dejando atrás al rostro que recibe un nombre gracias a una pequeña insignia adherida a su ropa.
La promesa intento ser cumplida con mucha incertidumbre y un poco de inseguridad, sin embrago a pesar del intento de esfuerzo nunca fue concretada, dejando a este relato simplemente como una crónica sin final. Un final que me habría gustado manipular para conocer. Aún así, como la primera vez, por sorpresa reconocí aquellas gafas colocadas sobre aquel rostro, dónde no esperaba encontrar nada. Esta vez fuimos dos mundos aparte, intente crear un contacto, pero el éxito fue esquivo. Otra vez di media vuelta y caminé para no volver, ésta vez acompañado de mi gente y mi imaginación ya trabajando para crear un final que no conozco.



Pfff.... Jajajaja xD Un buen respiro... u.u

domingo, 5 de abril de 2009

Parte o testigo


Cada paso con que avanzo por la calle, mas perdido me siento. Es extraño lo que sucede alrededor. Cada edificio, cada hogar, cada comercio solo poseen ventanas y nada más. Veo tantas cosas, tantas personas, tantas vidas, cada una diferente de la anterior y de la antes que aquella.
Cada vez una perspectiva distinta e incluso única. Cada visión a través de un medio diferente. Cristales redondos, cuadrados, largos, pequeños, inmensos, claros como el agua, sucios como si fuera a propósito, y la lista continúa y continúa, pero sin importar cuanto tiempo pase frente a cada uno de ellos, nunca logró entrar. Sus ventanas me permiten saber pero no conocer.
¿Cómo es que ninguno de aquellos lugares posee puertas? ¿Por qué no se me permite entrar? Tal vez sea por el miedo, tal vez por precaución, tal vez sea por seguridad, no lo se; la protección que han colocado no me permite preguntarles cara a cara.
Mientras tanto, tomo la situación con calma, uso las circunstancias a mi favor para ver el mundo que me rodea, descubrir cada momento algo o alguien nuevo. Recuerdo lo que dicen algunos: “cada vez que una puerta se cierra, otra se abre”; imagino que esto es algo parecido. Tarde o temprano encontrare una hecha a mi medida, pasaré por la ventana antes, miraré dentro de ella primero y según lo que vea, decidiré si ir hacia la entrada y caminar dentro o seguir de largo. A final de cuentas siempre habrá otra más adelante del camino sólo deberé seguir con paso constante hasta encontrarme con ella.