Dos caben en uno.
Uno se divide en dos.
Dos y uno son lo mismo, según como se vea.
Por hoy soy uno.
Si quiero busco un segundo.
Tal ves yo soy el segundo.
Si nos vemos, seguimos siendo dos.
Si nos hablamos, permanece sin cambios el cálculo.
Una semana después tal vez nos transformemos en medios.
Medios separados.
Si así lo queremos podríamos ser uno.
Si se dan las circunstancias seríamos uno.
Aunque por el momento somos dos.
Dos aparte.
Separados.
¿Queremos ser uno?
¿Quiero ser uno?
Tal vez es mejor ser dos…
Tal vez… no.
Dos es más que uno… ¿Dos es mejor que uno?
¿O uno es mejor que dos?
¿Calidad o cantidad?
No tengo idea.
Pero, si uno y uno es igual a dos,
¿Cómo es que uno entre dos es dos?
¡Rayos!
Necesito algo de ayuda
Soy uno… me falta uno mas.
¿Dónde estás?
Te necesito para hacer este cálculo.
Aquí te espero.
domingo, 27 de septiembre de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
Mucho gusto
Soy…
El que está en aprendizaje y adquisición de experiencias para cumplir sus sueños en el anhelado porvenir.
El joven idealista y a la vez realista que busca encontrar lo que en verdad quiere y a pesar de ello le teme a lo desconocido.
El optimista que piensa que el mundo más allá de su territorio será paciente y alentador al pasar con su andar vacilante.
Aquel que busca constantemente romper la rutina que lo envuelve, a pesar de no librarse de sus ataduras en cada caso.
El que piensa que la integridad y la moral han perdido su valor original en la sociedad y lucha por no ceder ni vender las suyas.
El que ve al pensamiento y el texto como las expresiones más ricas que puede dar un ser humano.
Aquel que ahora piensa que el día a día brinda mejores momentos y recuerdos a su vida.
Al que le importa todo y desearía que no le importase nada.
El que nunca sabe a dónde, cuándo, cómo o con quién, sólo sabe que quiere ir.
El que está siempre ansioso por vivir más tiempo del que se le ha dado en su existir y del que nunca se le concederá.
Aquel que disfruta del caminar sin rumbo ni propósito por las calles vacías que recorre a diario, pero que le brindaría mayor placer hacerlo con alguien que compartiera su ritmo.
El chavo con variados estados de ánimo que ni él mismo puede clasificar, pero que nunca pierden la esencia de su ser.
A final de cuentas sólo soy un ser humano más no muy diferente a tí, una persona entre todas, incluso una simple presencia que coincide en tiempo y lugar con otras miles en el mundo. Aún así me diferencio del resto, al menos esa es la idea. Probablemente me habrán visto pasar a su lado, tal vez no. Seguramente charlamos por algunos momentos, tal vez ya lo olvidaste; aún así pasó, por lo tanto nos conocimos y sentí la obligación de presentarme:
--Hola, soy Carlos. Mucho gusto.
El que está en aprendizaje y adquisición de experiencias para cumplir sus sueños en el anhelado porvenir.
El joven idealista y a la vez realista que busca encontrar lo que en verdad quiere y a pesar de ello le teme a lo desconocido.
El optimista que piensa que el mundo más allá de su territorio será paciente y alentador al pasar con su andar vacilante.
Aquel que busca constantemente romper la rutina que lo envuelve, a pesar de no librarse de sus ataduras en cada caso.
El que piensa que la integridad y la moral han perdido su valor original en la sociedad y lucha por no ceder ni vender las suyas.
El que ve al pensamiento y el texto como las expresiones más ricas que puede dar un ser humano.
Aquel que ahora piensa que el día a día brinda mejores momentos y recuerdos a su vida.
Al que le importa todo y desearía que no le importase nada.
El que nunca sabe a dónde, cuándo, cómo o con quién, sólo sabe que quiere ir.
El que está siempre ansioso por vivir más tiempo del que se le ha dado en su existir y del que nunca se le concederá.
Aquel que disfruta del caminar sin rumbo ni propósito por las calles vacías que recorre a diario, pero que le brindaría mayor placer hacerlo con alguien que compartiera su ritmo.
El chavo con variados estados de ánimo que ni él mismo puede clasificar, pero que nunca pierden la esencia de su ser.
A final de cuentas sólo soy un ser humano más no muy diferente a tí, una persona entre todas, incluso una simple presencia que coincide en tiempo y lugar con otras miles en el mundo. Aún así me diferencio del resto, al menos esa es la idea. Probablemente me habrán visto pasar a su lado, tal vez no. Seguramente charlamos por algunos momentos, tal vez ya lo olvidaste; aún así pasó, por lo tanto nos conocimos y sentí la obligación de presentarme:
--Hola, soy Carlos. Mucho gusto.
jueves, 9 de julio de 2009
¿Ahora qué?

Patético, patético, patético, 1000 veces patético.
No peleaste, por ello patético.
No hablaste, por ello patético.
Lo tragaste, por ello patético.
Solo miraste, por ello patético.
Te lamentas, por ello patético.
Aún sufres, ¡eres patético!
Por eso y 1000 razones más eres patético.
Tuviste la oportunidad, una de esas que no se repiten y aún así la dejaste caer al suelo.
Todo lo tuviste y por miedo, no lo tomaste.
Y ahora crees que puedes resolver el inmenso problema que tú mismo creaste y en el que sólo tú te metiste.
Eso es patético.
Tomaste una rosa, la cual prometiste mantener con vida. Esa rosa es la misma que ayer despojaste de sus pétalos de un solo golpe a causa de un estúpido instinto. Es a la misma que hoy quieres devolver su belleza y de la cual sólo restan sus espinas incrustadas en tus manos. Patético.
Ni siquiera eres capaz de pensar en una metáfora decente. Elegiste un simple cliché que le arrebata la poca seriedad que hay en tus palabras. Aún más patético.
Tu mismo te insultas. ¿Qué tan patético es eso? Si tu mismo te menosprecias ¿cómo piensas salir adelante?
Te mientes a ti mismo… patético. Y peor aún, te crees. ¡Que estúpido!
Pero eso no es todo, todavía hay algo aún más grande. Lo peor de todo es que él no tiene nada que ver y como si fuera poco a nadie le importa.
El problema eres tú.
No peleaste, por ello patético.
No hablaste, por ello patético.
Lo tragaste, por ello patético.
Solo miraste, por ello patético.
Te lamentas, por ello patético.
Aún sufres, ¡eres patético!
Por eso y 1000 razones más eres patético.
Tuviste la oportunidad, una de esas que no se repiten y aún así la dejaste caer al suelo.
Todo lo tuviste y por miedo, no lo tomaste.
Y ahora crees que puedes resolver el inmenso problema que tú mismo creaste y en el que sólo tú te metiste.
Eso es patético.
Tomaste una rosa, la cual prometiste mantener con vida. Esa rosa es la misma que ayer despojaste de sus pétalos de un solo golpe a causa de un estúpido instinto. Es a la misma que hoy quieres devolver su belleza y de la cual sólo restan sus espinas incrustadas en tus manos. Patético.
Ni siquiera eres capaz de pensar en una metáfora decente. Elegiste un simple cliché que le arrebata la poca seriedad que hay en tus palabras. Aún más patético.
Tu mismo te insultas. ¿Qué tan patético es eso? Si tu mismo te menosprecias ¿cómo piensas salir adelante?
Te mientes a ti mismo… patético. Y peor aún, te crees. ¡Que estúpido!
Pero eso no es todo, todavía hay algo aún más grande. Lo peor de todo es que él no tiene nada que ver y como si fuera poco a nadie le importa.
El problema eres tú.
-- Carajo. Soy patético…
domingo, 21 de junio de 2009
Fiel esclavo

Espejo, leal y honesto esclavo
Nos muestras lo que ves, lo que somos.
Nos cuentas con detalle tu perspectiva
Nos hablas, más no contabas con que nosotros sólo escuchamos con los ojos.
Nos dices sin miedo lo que tienes que decir, pero vemos lo que queremos escuchar.
Pobre esclavo.
Nos ofreces honestidad y las volvemos mentiras,
No sabemos apreciar todo lo que eres.
Perdón por ser tan ciego.
Sin embargo, te agradezco tu apoyo y tus frases de aliento.
Recuerdo cuando me decías “Te ves bien ¡más que bien!” o también aquella tarde que susurraste “seca tus ojos, no lo vale”.
Siempre has estado allí, en la vanidad y en la profundidad.
No sólo muestras, también actúas.
Me has visto crecer, cambiar, reír, llorar.
Tú mientras tanto pareces ser inmutable, no envejeces, pero pienso que creces, al menos tu sabiduría lo hace.
¡Ja! Suena estúpido, lo sé, pero se que eres sabio, siempre objetivo y estable, detallista, analítico e imparcial.
Como tú no existe persona en la tierra y sin embargo no tienes poder alguno.
Pobre esclavo, ese es tu injusto destino.
Siento pena por ti.
Perdona pero lo admito:
Soy un poco egoísta y vanidoso, incluso egocéntrico.
Por ello como mi fiel esclavo permanecerás
Y me alegro por ello.
Nos muestras lo que ves, lo que somos.
Nos cuentas con detalle tu perspectiva
Nos hablas, más no contabas con que nosotros sólo escuchamos con los ojos.
Nos dices sin miedo lo que tienes que decir, pero vemos lo que queremos escuchar.
Pobre esclavo.
Nos ofreces honestidad y las volvemos mentiras,
No sabemos apreciar todo lo que eres.
Perdón por ser tan ciego.
Sin embargo, te agradezco tu apoyo y tus frases de aliento.
Recuerdo cuando me decías “Te ves bien ¡más que bien!” o también aquella tarde que susurraste “seca tus ojos, no lo vale”.
Siempre has estado allí, en la vanidad y en la profundidad.
No sólo muestras, también actúas.
Me has visto crecer, cambiar, reír, llorar.
Tú mientras tanto pareces ser inmutable, no envejeces, pero pienso que creces, al menos tu sabiduría lo hace.
¡Ja! Suena estúpido, lo sé, pero se que eres sabio, siempre objetivo y estable, detallista, analítico e imparcial.
Como tú no existe persona en la tierra y sin embargo no tienes poder alguno.
Pobre esclavo, ese es tu injusto destino.
Siento pena por ti.
Perdona pero lo admito:
Soy un poco egoísta y vanidoso, incluso egocéntrico.
Por ello como mi fiel esclavo permanecerás
Y me alegro por ello.
Conversar

Gritar en silencio.
Hablando con labios sellados y ojos bien abiertos.
Te tengo justo enfrente,
Pero aún sí no me entiendes.
No pido mucho y sin embargo no me das nada.
Tanto que quiero decir, pero es tan patético que me digo no vale la pena.
Así que cierro la boca, más no los ojos
Ellos no me dejan mentir,
No saben mentir.
Este es un consejo que deberías escuchar con atención:
“No escuches mis palabras… Escucha mi mirada”
Hablando con labios sellados y ojos bien abiertos.
Te tengo justo enfrente,
Pero aún sí no me entiendes.
No pido mucho y sin embargo no me das nada.
Tanto que quiero decir, pero es tan patético que me digo no vale la pena.
Así que cierro la boca, más no los ojos
Ellos no me dejan mentir,
No saben mentir.
Este es un consejo que deberías escuchar con atención:
“No escuches mis palabras… Escucha mi mirada”
viernes, 15 de mayo de 2009
Por última vez

-¡Estoy harto de que me digas que hacer! ¡¿Por qué no me puedes dejar en paz?!
Apreté el puño tanto como pude y lo dirigí a su rostro. El estallido fue impresionante, nunca había escuchado un estruendo como ese en mi vida, y solo yo se que no deseo volver a hacerlo en lo que me resta en este mundo. Mi mano sangraba a través de cada nudillo, pero no me importó; era demasiado tarde para cambiar lo que ocurrió momentos antes. Miré al suelo y allí estaba, rendido a mis pies, indefenso y destrozado.
-Que desastre – pensé. Mañana recogeré los restos, ahora no puedo verlo a los ojos. - Y salí de la habitación.
-Se lo merecía- me dije a mi mismo y no pude contener una pequeña mueca similar a una sonrisa.
Detrás de mí yacía la habitación vacía tal como la encontré. Sólo una insignificante diferencia a mi entrada; un espejo incompleto y trozos de cristal por el suelo, victimas de la violencia. Reflejaban el poco brillo de la luna que entraba por la ventana entrecerrada, parecían llorar y sangrar resignados.
Apreté el puño tanto como pude y lo dirigí a su rostro. El estallido fue impresionante, nunca había escuchado un estruendo como ese en mi vida, y solo yo se que no deseo volver a hacerlo en lo que me resta en este mundo. Mi mano sangraba a través de cada nudillo, pero no me importó; era demasiado tarde para cambiar lo que ocurrió momentos antes. Miré al suelo y allí estaba, rendido a mis pies, indefenso y destrozado.
-Que desastre – pensé. Mañana recogeré los restos, ahora no puedo verlo a los ojos. - Y salí de la habitación.
-Se lo merecía- me dije a mi mismo y no pude contener una pequeña mueca similar a una sonrisa.
Detrás de mí yacía la habitación vacía tal como la encontré. Sólo una insignificante diferencia a mi entrada; un espejo incompleto y trozos de cristal por el suelo, victimas de la violencia. Reflejaban el poco brillo de la luna que entraba por la ventana entrecerrada, parecían llorar y sangrar resignados.
miércoles, 29 de abril de 2009
Whatever helps you sleep at night

Unfortunately saying those words, don’t take the need to hear them with it. At the moment when the day looses its shining, I remain attentive to the darkness, waiting and hoping for the wind to whisper me softly: “Whatever helps you sleep at night”, and finally, sleep.
.
.
Note: I felt like I had a lot to write under this title, however and I'm not sure why, this was all that I was able to. May be it isn't much, but when I read it again, I realize that it was almost exactly what I wanted to put down in words.
Why did I do it in english? 3 reasons. 1° because I think that I need to practice it. 2° just for fun and 3° because I can't write in french yet.
Why did I do it in english? 3 reasons. 1° because I think that I need to practice it. 2° just for fun and 3° because I can't write in french yet.
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